Tuesday, July 08, 2008

Lecciones de la vida

Hace ya dos diciembres, me tocó conocer a una amiga acá en Ensenada. Nos empezamos a llevar bien.. salíamos, etc...

Un día, bien linda ella, me invitó a comer a su casa, que iba a preparar.. no recuerdo qué, ya llovió desde entonces... y claro, comida gratis, pues, acepté la invitación!

'tonces llegué, pasamos al comedor, y todavía estaba terminando de preprar lo que sea que hizo... me sirvió, se sirvió y empezamos a comer... media comida después, surgió la necesidad de una servilleta. Pedí. Y me dice con una cara de tristeza, que no tenían.

Algo que no pueden expresar las letras (o soy incapaz de hacerlo a través de ellas) es la sensación de impotencia ante lo que pedí. No fue un simple "no hay" sólo porque me dio hueva ir a comprarlas. No fue "no hay" porque cuado fui de compras se me olvidó. ¡Era "no hay" porque realmente no hay!

Otra ocasión me volvió a invitar a comer. Acepté nuevamente... y no recuerdo mucho, salvo que esa vez lo que no había era agua. Nuevamente, no había no por hueva de ir a comprar... sino porque... porque no había.

Y pues, cosas así si me dejan pensando... cómo los detalles insignificantes que damos por hecho, como disponer de una servilleta, para otra gente pueden ser un lujo.

...

Hoy salimos al cine. Y mientras todavía eramos 3 paseando, todo fue normal, bromeando, platicando, comiendo palomitas, etc.

Cuando nos quedamos solos, las cosas cambiaron. Perdió su felicidad característica, se puso seria como no acostumbra. Al preguntar, me topé con la típica actitud femenina que tanto me desespera: "¿qué tienes, por qué tan seria?", "nada, 'stoy bien", "no, de veras, te ves diferente, ¿qué pasó?", "nada.. mira, si trajera algo te tengo la confianza suficiente para decirte, no traigo nada, en serio"... ¿a quién chingados quiere(n) engañar? Puede que sea un inepto para leer los sentimientos de otras personas, pero, esto si era insulto... (igual y es un filtro para saber cuando uno está genuinamente interesado por su situación, no sé, pero no por eso me desespera menos!).

Después de un rato de acoso y chantaje, por fin logré sacarle lo que traía.

La explicación es larga y los detalles irrelevantes. Suffice it to say, que hoy conocí en persona, la frustración de una madre, que al llegar a su casa la recibe su hijo con un "mamá, tengo hambre", y es absolutamente incapaz de hacer algo al respecto. Trabaja, sí. Sueldo maquilero, pero a fin de cuentas debería ser suficiente para mantenerse ella y su niño. Pero no, dadas sus circunstancias, no peude. Simple y sencillamente no hay nada de comer en su casa, y no tiene dinero en la bolsa para hacer algo al respecto.

Sí eso se ve en la tele todos los días, y hay cientos de chistes de humor negro que hacen referencia a cosas así. Pero habiéndomelo topado en persona... es terriblemente deprimente.

...

Si bien es cierto que, como dice mi mana,"tu situación de hoy, son el reflejo de tus obras del ayer" (o algo muy parecido a eso =P), si me olvido del ayer, y me fijo en el aquí y ahora, que gacho la ha tratado la vida, aún y con lo que ella sí se buscó.

Damn.

3 comments:

Gustavo B said...

Curiosa situación, lo que me hace recordar una experiencia con un compañero de la carrera, y que me resultaba un tanto difícil de creer. Pues resulta que él tenía la creencia que en México no existían casos de pobreza extrema, no concebía que existieran personas que no tuvieran al menos un plato de comida al día, para él esas cosas se daban sólamente en África y otros lugares por el estilo :s
Sorprendentemente no se trataba de una persona con falta de información o conocimientos, al contrario, de ahí mi dificultad para creer lo que escuchaba.
Esta situación me traslado al pensamiento que muchas veces tengo y comparto con otros, y es que a cada quién nos toca vivir en una realidad distinta y es el mismo ego que impide ver lo que sucede con la persona a nuestro lado. Exactamente ese ego que nos pone a nosotros mismos como el centro de nuestra atención.
De ahí que existan ese tipo de retiros espirituales y comunitarios (desconozco el nombre adecuado) donde llevan a la gente a hacer trabajo social dentro de una comunidad necesitada, donde uno de los fines es concientizar a estas personas de la realidad en la que viven otros, llámese marginación, escases, pobreza, violencia o tantas que a veces ni imaginamos. Y es que me tocó el caso de personas que mandaban a sus hijos a este tipo de "retiros" para que "valoraran" lo que tenían en casa, y no me refiero sólo a lo material.

Y bueno ya encarrilados con lo de la realidad que nos toca vivir, recuerdo una ocasión mientras compraba una torta para el almuerzo, la llegada de una chica al lugar aquel (por la apariencia se notaba que no era muy asidua a pisar ese tipo de lugares) y la plática que sostenía con su compañera acerca de uno de los "fabulosos" ingredientes que utilizaban en aquel lugar y era nada más y nada menos que .... el frijol, así es, el frijol que es tán común para muchos de nosotros, y es que lo planteaba de una manera tan particular, que nos hacía notar a los que ahí estábamos que para ella el comer frijoles era una experiencia totalmente exótica y casi casi prehispánica ... jajaja, la neta me causaba mucha risa y pensar que mientras para algunos es el alimento básico para otros es una experiencia "emocionante"...
una vez más a cada quien nos tocó vivir en una realidad distinta :D

Y son este tipo de situaciones que nos hacen ser cada vez, un poco más conscientes de nuestro alrededor y esta vez le tocó al Pablo aprender a través de esta "lección de vida"

Daniela Segura said...

Que triste la situación de esta chica, la verdad es que si faltan palabras para describir las sensaciones que se presentan ante situaciones como estas.
Sabes cuando estaba en la carrera viví algo parecido, te cuento: en mi clase había un chico, le ponía todas las ganas a sus materias, todos lo tildábamos de matadito, no era precisamente mi amigo, hasta que por azares del destino nos tocó trabajar juntos en un proyecto y fue durante ese periodo en el que conocí su realidad y la verdad me di cuenta de la mía.
Resulta que un fatídico día su padre falleció, el me contó desesperado la situación, sus sentimientos y es que no hay nada más triste que ver a un hombre llorar, sufrir, dejando de lado ese aire machista que todos tienen.
Pues bien, él me conto que su padre en el lecho de muerte le pidió que continuara con sus estudios, que sacara adelante a su familia, que lo hiciera sentirse orgulloso por ser su hijo el primer miembro de la familia con un título universitario. Me contó que el tenía la beca PRONABE, la había solicitado para aportar dinero a su casa mientras estudiaba, casi no tenia ropa (motivo por el cual siempre fue causa de carrilla, el típico “pareces foto”) pues como si lo importante era comer!!. Me cayó el veinte, yo tenia beca SEP, y cuando me llegaba compraba ropa, celular,regalos de navidad, cosas tan banales que me dieron vergüenza, yo tenia una beca siendo que otra persona quizás en la misma situación de mi amigo pudiera estar necesitándola.
Asistí al velorio, era el reflejo del sufrimiento, una mujer llorando al haber perdido a su pareja y al tener ahora cuatro hijos por sostener, tres niños llorando por la pérdida de su padre, un joven con cara de preocupación por tener en sus hombros la carga de apoyar a su madre.
Había pobreza, pobreza a tal grado que el arreglo de claveles parecía ostentoso ante las pequeñas flores que habían recolectado para despedir a su padre.
Sabes que fue lo mejor? Logró terminar su carrera, se levantaba tan temprano para vender en unos tianguis de la ciudad (misma actividad que realizaba su papá) y después iba a clases, lo logró! Me dejó mucho grabado, marcó mi percepción de vida, de felicidad, de éxito. Y como dice Gustavo, fue una lección de vida para mi.

Cesaro said...

Sabes lo que siento al respecto porque lo platicamos en persona en su momento. Leí los 2 comentarios anteriores y también estoy de acuerdo con que son historias muy tristes que nos hacen ver la desigualdad del mundo en el que vivimos.

Sin embargo, estoy de acuerdo con lo que mencionas que te dijo tu mamá: nuestra realidad es la consecuencia de las buenas o malas acciones del pasado. A lo mejor es injusto que un niño sufra hambre por las acciones del pasado de su mamá, pero así funciona esto. Supongo que el sufrimiento de la mamá al ver y escuchar a su hijo quejarse del hambre es su penitencia.

Con lo que no estoy de acuerdo es que en un trabajo honesto no te alcance para una vivienda digna y darle de comer a 1 hijo. No tiene 2 o 3, tiene 1 y con su trabajo no puede darle algo básico para vivir. Cuando llegue la desesperación ¿Qué salida tiene?